Instantáneas de tarde pensándote

Cuando no estás en casa,
me alimento de tus rastros
imperceptibles para cualquier otro,
presentes para mi espíritu.
los rincones,
las almohadas de la cama,
la cocina, ordenada,
el sillón y sus texturas,
tu toalla en el perchero
del baño azul de ultramar.
Te veo llegar,
la calle de paisaje, detrás tuyo,
Y un millón de sensaciones
con cada galante y suave palabra
que de tus labios emana
como humo que adormece,
e invita a caer rendida
sobre tu pecho tibio
de piel especiada y sutil.

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